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Tener conciencia de la fuerza del propio pensamiento creativo y de la
propia capacidad de aprender a cualquier edad y dentro de cualquier campo
de actividad.
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Aceptar estar dispuesto a ser la causa y no el efecto de la propia vida.
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Estar abierto a la comunicación mutua y sincera.
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Aprender a escuchar de forma activa.
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Aceptar y afrontar los riesgos de la acción, aunque sin buscar riesgos
innecesarios.
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Rechazar los prejuicios propios y los transmitidos por los demás y rehuir
los juicios negativos
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Tener sentido del humor y visión lúdica de la vida.
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No ser co-dependiente. No preocuparse de forma excesiva de lo que hacen
los demás.
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Saber delegar funciones y responsabilidades.
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Cuidar de su propio físico, dietas sanas, sin alcohol, drogas y demás
elementos sustitutivos de un bienestar natural.
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Tener un concepto claro de la interdependencia de las cosas.
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Ser capaz de aceptar los errores propios y de los demás como experiencia y
aprendizaje.
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Ser conscientes de que cada uno necesita ayuda en algún momento y de que
está muy bien pedirla sin falso orgullo cuando nos hace falta.
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Tener intereses en varios campos de actividad.