Bulling es una palabra inglesa que significa maltrato e intimidación entre
iguales, la voz se utiliza para expresar el "acoso escolar". El tipo
de maltrato puede ser verbal (mediante insultos, motes,
menosprecios en público, poner en evidencia, ridiculizar al débil),
físico (empujones, puñetazos, patadas, tirar de los pelos,
escupirlos, mancharles la ropa) y psicológico (debilitarlo,
devaluarlo, bajarle la autoestima); una crueldad manifiesta por no ser
igual o tener gustos distintos, sinónimo de intolerancia. Se trata de una
forma enfermiza de relacionarse, al fin una patología social, un reflejo
de la sociedad corroída en que vivimos. El objetivo es minar la moral, acoso
en el colegio, en el instituto, en el barrio y espacios de ocio, en la
pandilla, en el campamento
El bulling es un fenómeno complicado que evidencia trastornos de
comportamiento, refleja personas inseguras que proyectan prepotencia,
pero origina daño emocional serio en quien lo recibe, también lesiones
físicas, incluso algunos jóvenes han sido agredidos hasta ocasionarles la
muerte, otros inducidos por las presiones externas y no poder sobrellevar el
acoso se han suicidado. Desde hace mucho tiempo existe, pero nadie se había
parado a pensar en él. La difusión del caso, empleando un término en inglés,
no es otra cosa que utilizar un nombre nuevo para un viejo problema. Desde
siempre han habido agresores y víctimas de cualquier edad, más en la
adolescencia; muchos jóvenes son víctimas de la nueva enfermedad social
bulling, un fenómeno más masculino que femenino, porque es más agresivo y se
ataca al chico que no responde al modelo masculino, pero también se da entre
las mujeres aunque con otras connotaciones. El bulling femenino es más
psicológico, tiende más a la exclusión, por ejemplo se rechaza por celos o
envidia en razón a varios componentes: por el pelo, vestimenta, por la
inteligencia o guapura; no aceptan que es mejor que su esquema, e intentan
anular, debilitar o eliminar.
En todas las épocas y lugares han existido los "abusones", los "matones",
las "matonas", el fuerte agrediendo al débil, pero se ha agravado con los
resultados de muerte. El miedo se instala en la persona que lo sufre y en
los amigos/compañeros que están a su alrededor, pero los terapeutas
recomiendan romper el silencio, porque no son chivatos los que
colaboran y ayudan a la víctima, al compañero acosado. Estos casos se han
disculpado bajo el amparo de que es una actitud de líder, y no una
connotación del bulling. Casi a diario, los medios de comunicación advierten
de diversidad de actos de este calibre, incluso ya llegan a los juzgados.
Estos jóvenes violentos suelen proyectar el ambiente de su entorno, si bien
los expertos opinan que no son delincuentes pero actúan de ese modo
canalizando la agresividad hacia sus compañeros. Conviene resolver este
problema sin dilación y buscar soluciones de inmediato. Se precisa adoptar
las medidas pertinentes: implicarse en la educación, sociedad, medios de
comunicación, aunque conscientes de que ha existido siempre, de que es un
problema viejo con nombre nuevo, y el término sólo moderniza a una antigua
lacra, no debe relativizarse.
Fuente: González Pérez, T. “Bulling”. La Opinión de Tenerife.
On line (08/09/2005): http://www.la-opinion.com/secciones/noticia.jsp?pIdNoticia=38473&pIdSeccion=5