|
La depresión infantil puede definirse como una
situación afectiva de tristeza mayor en intensidad y duración que ocurre en
un niño; hablaremos de Depresión mayor, cuando los síntomas son mayores de 2
semanas, y de Trastorno distímico, cuando estos síntomas pasan de un mes.
Criterios y Síntomas Emocionales
Los expertos en el tema de depresión infantil han llegado a la aceptación de
los siguientes síntomas característicos y criterios de la depresión infantil
(Del Barrio 1997):
 |
tristeza |
 |
irritabilidad |
 |
anhedonia (pérdida del
placer) |
 |
llanto fácil |
 |
falta del sentido del
humor |
 |
sentimiento de no ser
querido |
 |
baja autoestima |
 |
aislamiento social |
 |
cambios en el sueño |
 |
cambios de apetito y
peso |
 |
hiperactividad |
 |
disforia |
 |
ideación suicida.
|
¿Por qué se produce la depresión infantil?
Las posibilidades pueden ser varias:
 |
Conductual: a
través de la ausencia de refuerzos (Lazarus), deficiencia de habilidades
sociales y acontecimientos negativos ocurridos en la vida del niño. |
 |
Cognitivo: la
existencia de juicios negativos (Beck), experiencias de fracasos, modelos
depresivos (Bandura), indefensión aprendida (Seligman), ausencia de
control, atribuciones negativas. |
 |
Psicodinámico: en
relación a la pérdida de la autoestima (del yo-según Freud). |
 |
Biológico: por
una disfunción del sistema neuroendocrino (aumentan los niveles de
cortisol y disminuye la hormona de crecimiento), por una disminución de la
actividad de la serotonina (neurotransmisor cerebral), y por efecto de la
herencia (caso de padres depresivos).
En la actualidad más bien se admite una compleja interacción de distintos
factores tanto de carácter biológico como social que sirven de base a la
aparición de las distintas conductas normales y patológicas. Es necesario
que se dé una cierta vulnerabilidad personal, familiar y ambiental que
combinadas dan lugar a la aparición de una conducta desajustada.
|
Tratamiento de la depresión infantil
El tratamiento de la depresión infantil ante todo debe ser individualizado,
adaptado a cada caso en particular y a la fase del desarrollo que se
encuentra el niño, teniendo en cuenta: su funcionamiento cognitivo, su
maduración social y su capacidad de mantener la atención.
Debe además involucrar de una manera activa a los padres, y realizar
intervenciones hacia el entorno del niño (familiar, social y escolar).
Resumen del texto
del Dr. Eduardo Hernández González.
Médico Pediatra y Psicoterapeuta Conductual Infantil.
Zona Pediátrica Staff
Fuente: http://www.zonapediatrica.com/mod-htmlpages-display-pid-807.html |