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EL VIAJE

Respira profundamente durante un par de minutos.

PAUSA

Imagínate que estás echado en la cálida arena de una playa. El agua del océano está tranquila y cristalina.

Levántate y vete hacia la orilla, entra poco a poco en el agua hasta que te cubra los hombros. Puedes ver la arena y las almejas. Como lo habías imaginado, ésta es un agua mágica. Ésta es la clase de agua donde puedes respirar. No hay peligros aquí. Tranquilamente se te acerca un amable delfín. Va nadando y saltando en el agua del océano. Entra y sale del agua y va nadando suavemente cerca de ti. Tú sabes que te habla telepáticamente (a través de la mente, sin necesidad de palabras). Te dice que te agarres a su aleta para dar una vuelta. La aleta del delfín es suave, como la mejilla de un niño. Gracias a que tú crees en tu nuevo amigo, las puertas de un nuevo mundo se te abren. Como te sientes seguro junto al delfín, empiezas a ver la Tierra donde tú vives con ojos diferentes.

Fotos de bosques pasan por delante de tus ojos. Mira atentamente. Puedes ver la luz de la vida que sale de cada planta del bosque, incluso las piedras tienen vida propia. Relájate y observa todas las formas diferentes de la vida que se te presentan frente a ti.

PAUSA

Sigues nadando con tu simpático amigo.

El delfín te dice telepáticamente que ha llegado el momento de la despedida, debe volver a las aguas profundas pero también te dice que podrás estar con él cuando lo desees, en esta otra parte de la realidad, bastará con que te acuerdes del tacto de su piel y el amor que el delfín te dio.     

Sal del agua y vuelve a la cálida arena. Siente cómo tu cuerpo pesa más ahora que anda por la orilla. Es un sentimiento distinto, pero es agradable pisar tierra firme. Siente vibraciones en las plantas de los pies, deja que pasen al resto de tu cuerpo. Respira profundamente y abre los ojos cuando desees.