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Meditación contra el estrés

Busca un lugar cómodo donde relajarte. Estírate boca arriba, en una posición confortable. Pon tus manos en el abdomen. Siente cómo tu mano se mueve al ritmo de tu respiración. Sigue respirando, deja que tu cuerpo se relaje y se vuelva pesado. Siente el cambio de temperatura de tu piel según esté cubierta o descubierta. Cuando tomes aire, siéntelo como fluye por tu cuerpo. Siente cómo fluye hacia tus brazos, hacia tus dedos. Déjate relajar.

Es medianoche de un cálido día de verano. Tú estás andando a través de un bosque bañado por una luz plateada. El musgo que pisas es suave, es como andar sobre almohadones en medio del bosque. El aire huele fresco y dulce. Tú eres guiado hacia el camino por una luz plateada. Hay un claro ante ti. Aparece un estanque de color añil, bañado por una luz plateada y rodeado de flores silvestres que cantan en la noche. Ahora te sientes optimista y libre. Caminando a través del agua empiezas a remover lentamente la superficie. Te sientes fuerte, libre, salvaje e iluminado.

Siente como si pudieras volar. Andas por el agua, que sientes fría y saludable. Flotas suavemente sobre el agua. Dejas tu espíritu libre. Mientras estás sobre la superficie del agua y en el centro del estanque, una luz plateada proveniente del cielo te rodea. Esta luz es especial: es plateada y está llena de esperanza, de libertad, de fuerza, de amor y de paz. Mantente en la luz, levanta tu cara hacia ella. Respira profundamente.

 

Mientras bailas a la luz de la luna eres consciente de que este estanque de agua mágica siempre estará donde tú puedas encontrarlo. La plateada y saludable luz estará en él. Tú eres libre.

Pausa.

Empieza a ser consciente del peso de tu mano en el abdomen. Vuelve  ser consciente el aire que toca tu piel. Empieza a ser más consciente. Cuando estés dispuesto, déjate llevar hacia a realidad. Cuando estés listo, abre los ojos y siéntete en paz y libre.