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La Felicidad
 

u Acepta las frustraciones. El sufrimiento siempre es, según decía Buda, el resultado de un deseo no satisfecho.

v No te conformes. Hay una diferencia muy importante entre la aceptación y la resignación. Aceptar es perder la urgencia.

w Cancela la sobreexigencia. No es fácil, porque nuestra educación nos condiciona. Por eso hay un largo trabajo por hacer y cada uno debe realizarlo consigo mismo.

x Lee, escucha y cuenta cuentos. Nos libran de la tiranía del intelecto. Aunque sea por un ratito, dejamos de depender de este cerebro maquinador y lógico. Los cuentos nos conectan con las emociones, con los sentimientos, con nuestro lado más espiritual. Los cuentos nos ayudan a perder las urgencias, a ver que la felicidad es un proceso interior.

y Disfruta de los pequeños placeres. Mucho más importante que el placer es la serenidad; lo que nos satisface, entendido como una carrera feroz para disfrutar, no es placentero.

z Aprende a no hacer nada. Es un largo trabajo. A mí me costó mucho tiempo dejar de pensar que si no hacía nada es que estaba perdiendo el tiempo. A veces, no hacer nada es simplemente sentarte y deshacerte de las ideas que te dicen que deberías hacer otra cosa.

{ Encuentra tu ritual para sentirte mejor. Cada uno tiene el suyo propio. Yo tomo mate, pero lo mejor es levantarse cada mañana y agradecer que estás vivo.

| Aprende a comunicarte. Para tener una buena comunicación sólo hay que desearla. Hasta que no nos damos cuenta de lo importante que es escuchar y ser escuchado, lo único que tenemos es una falsa sensación de comunicación.

} Escúchate mejor. Cuando uno sufre, sabe perfectamente cuál es la razón. Nadie se conoce mejor que uno mismo.

~ Intenta cambiar cosas pequeñas. Dejar de pensar en términos maximalistas funciona.

Fuente: BUCAY, Jorge (2005). Claves para un otoño 10. Mujer Hoy. Nº 338 del 1 al 7 de octubre de 2005. Pág. 15.