¿EN QUÉ CONSISTE LA TERAPIA
DE PAREJA?
La TERAPIA DE PAREJA consiste en ayudar a los dos miembros de la misma a
volver a encontrarse mejor juntos, a reconducir su relación, a descubrir qué
les sucede y de qué manera pueden ambos mejorar.
Respecto a nuestra forma de trabajar, en primer lugar se mantiene una
entrevista con ambos a la vez y después por separado, de esta manera se
conoce mejor el objetivo terapéutico de cada uno. En ocasiones, si se
considera necesario, se pasan pruebas: cuestionarios de pareja o de
personalidad, porque ayudan a conocer mejor la situación.
Después, dependiendo del caso, se ve a la pareja una vez por semana y se
alterna con visitas -de cada uno de ellos- por separado. Con ello damos
lugar a la posibilidad de expresar emociones y sentimientos que quizás en
presencia de la pareja no estamos preparados para declarar, o lo hacemos de
forma errónea que da lugar a malos entendidos y enfados. Trabajamos la
capacidad de ponernos en el lugar del otro, lo que conocemos como empatía, y
desde ahí creamos un espacio para poder hablar, para escuchar y ser
escuchados con el máximo respeto.
El tipo de terapia que empleamos es TERAPIA SISTÉMICA, consiste en que
cuando algo afecta a un miembro de una familia, repercute en el resto
(formamos un Sistema) y el grupo al completo suele necesitar la
intervención. Por ejemplo, cuando hay hijos adolescentes que conviven con la
pareja, puede requerirse su presencia en terapia.
En las sesiones suele mandarse TAREA para casa, consiste en leer algún
documento, en escribir emociones, en hacer registros de situaciones
(escribir por ejemplo cuándo ocurre una discusión y qué sucede después), que
ayudan a avanzar en terapia. También nos permiten poder ser más explícitos
en el conocimiento de las dificultades que presenta la pareja y poder
establecer nuevos vínculos emocionales y de comunicación.
A medida que la pareja se encuentre mejor, se van distanciando las sesiones
hasta que se considere que puede darse el alta. Una vez dada el alta,
aconsejamos que se acuda a terapia de mantenimiento, cada dos ó tres meses,
dependiendo de las situaciones, para confirmar que la mejoría permanece.
En general nos centramos en mejorar la comunicación de los cónyuges, en
ayudarles a entenderse, en crear un campo de diálogo sin sufrimiento.
Marta Bravo
Herreros
Master en
Orientación y Asesoramiento Familiar
Técnico Superior
en Mediación Familiar (en curso)