Los
problemas y las dificultades muchas veces
parecen ser más grandes que nosotros.
Creemos que están en nuestro camino para
vencernos o doblarnos pero no es así.
El poder yace dentro de cada uno de nosotros.
Si
potenciamos ese poder interior
podemos hacerle frente
a todo
lo que nos sucede en esta vida.
Si no fuera así, si los obstáculos, las enfermedades o los problemas nos
superaran ¿para qué vivir? ¿para qué seguir? ¿qué sentido tendría la
vida?.
Ser un vencedor es doblarse como las palmeras
ante
el paso del huracán,
dejar que el viento crea que nos está superando
pero
dentro de nosotros solo estamos observando, calculando, pensando, y
fortaleciéndonos más y más
para seguir de pie, para no quebrarnos, para demostrarnos y demostrar
que
se puede.
Se puede siempre se puede, lo importante es darnos cuenta, asumirlo, y
saber que con cada problema se nos presenta
un
nuevo desafío, y que es nuestra misión hacerle frente,
luchar
y sobre todo crecer para ser mejores cada día.