El psicoterapeuta Luis
Bonino, especialista desde hace más de tres lustros en masculinidad y
relaciones de género, ha elaborado una clasificación que identifica
conductas para intentar conseguir la dominación:
Intimidación.
Toma
repentina del mando: tomar decisiones sin consultar, monopolizar.
La
apelación al argumento de la lógica y la “razón” para imponer ideas o
elecciones.
La
insistencia abusiva, a fin de obtener por agotamiento lo que desea a cambio
de un poco de “paz”.
El
control del dinero.
El
uso expansivo del espacio físico.
La
maternalización de la mujer, es decir, la creación de condiciones para que
ésta dé prioridad al cuidado de las otras personas.
La
manipulación emocional, que genera en la mujer dudas sobre sí misma y
propicia sentimientos negativos y de dependencia.
Las
descalificaciones que conllevan la indefensión.
La
desautorización y desvalorización que generan sentimientos de inferioridad.
El paternalismo desde el que
se trata a la mujer como si fuera una niña.
La falta de intimidad.
El
distanciamiento. Las mentiras, el incumplimiento de promesas...
La
autoindulgencia con la que elude el maltratador su propia responsabilidad.
El intento de generar
lástima a través de comportamientos autolesivos o amenazas de suicidio.
Retrato de una mujer
objeto de maltratos psicológicos.
Síntomas y
manifestaciones:
Dolores de espalda y articulaciones.
Irritabilidad.
Cefaleas.
Insomnio.
Fatiga permanente.
Tristeza, ánimo deprimido y ganas de llorar sin motivo aparente.
Ansiedad y angustia.
Inapetencia sexual.
Actitud:
Sensación de vergüenza.
Sentimiento de culpa.
Temor generalizado.
Mantenimiento de una mirada huidiza.
Dejadez social y escasez comunicativa: explicaciones vagas y confusas.
Señales de alerta de
conductas que evidencian o derivan hacia el maltrato psicológico (Según el
psiquiatra Murphy y O’Leary ):
Ignora los sentimientos de
la pareja.
Ridiculiza o insulta a las
mujeres como grupo.
Ridiculiza o insulta la
mayoría de los valores, creencias, religión, raza, herencia o clase de la
pareja.
Utiliza su visto bueno,
aprecio o afecto como castigo.
Continuamente le critica, le
insulta o le grita.
Le humilla en privado y/o en
público.
Rechaza mantener relaciones
sociales en su compañía.
Controla el dinero y todas
las decisiones.
Rechaza compartir el dinero
o que usted trabaje.
No permite su acceso al
dinero o a las llaves del coche u otros bienes.
Con frecuencia le amenaza
con abandonarla o dice que se va.
Le amenaza con hacerle daño
a usted o a su familia.
Castiga o maltrata a los
niños cuando está enfadado con usted.
Amenaza con secuestrar o
llevarse a los niños si usted lo abandona.
Abusa, tortura, mata a los
animales domésticos para hacerle daño.
Le acosa con asuntos que él
imagina que usted está haciendo.
Le manipula con mentiras y
contradicciones.
Destruye los muebles, hace
destrozos en las paredes o rompe útiles domésticos durante las discusiones
con usted.
Maneja armas de forma
amenazante.