Un ligero resumen de las
manifestaciones más frecuentes en la conducta de un niño celoso, podría ser:
?
Signos de infelicidad y/o frustración: lloro frecuente y sin motivo
aparente, momentos de tristeza, preguntas alusivas a si se le quiere o no.
?
Negativismo: responder con un NO, a propuestas que antes aceptaba, a veces
sin escuchar lo que se le expone y/o pide.
?
Cambios en el desarrollo del lenguaje: habla infantil imitando el lenguaje
del pequeño, repetición de palabras y frases, tartamudeo.
?
Escaso apetito: come menos que antes y se niega a probar alimentos que antes
pedía.
?
Sueño irregular: en general pide ir a la cama de los padres, o solicita
compañía en la suya, llama frecuentemente a un adulto.
?
Cambio de estado de ánimo sin causa aparente: pasa de quietud a
intranquilidad, de alegría a tristeza, de actividad a inactividad.
?
En casos extremos pueden aparecer manifestaciones de tipo orgánico: vómitos,
mareos, terrores nocturnos, insomnio, etc.
?
En ocasiones adoptan conductas desafiantes hacia los padres/madres,
familiares y profesores, menosprecian a compañeros, se aíslan socialmente,
muestran pruebas de afecto exageradas.
En casos de procedimientos
regresivos, es conveniente que los padres se muestren comprensivos, les
atiendan, pero después hacerles
reconquistar el progreso adquirido y hacerles comprender las ventajas del
crecimiento.
Hay que tener en cuenta que los celos
no son maldad, son sufrimiento. Intentemos, por tanto, no tratarlo con rudeza
pero sí con bondad.
Ana Gallo
Licenciada en Pedagogía
Logopeda
Orientadora Escolar