Pese a que con frecuencia hemos oído “éste no tiene arreglo”, "no hay
quien le cambie”, la conducta humana se puede cambiar.
Modificar una conducta depende, a veces, de cosas muy sencillas.
Sabemos que:
ü
Cuando algo nos gusta,
cuando nos sentimos bien con alguien, cuando nos premian por lo que hacemos:
repetimos.
ü
Cuando algo nos disgusta,
cuando alguien nos desagrada, cuando lo que hacemos no es reconocido: no
repetimos.
ü
Cuando lo que hacemos nos
perjudica, nos lesiona, nos angustia: lo dejamos rápidamente.
Es decir, la conducta depende de sus consecuencias. Son las
consecuencias las que modelan toda conducta en la mayoría de los casos.
Siempre hay que respetar la libertad de la persona.
Mª Asunción Robador González
Licenciada en Psicopedagogía