El tratamiento de los niños con TDAH
requiere el uso de intervenciones multimodales. Es fundamental la
intervención de forma coordinada de padres, profesores, otros educadores,
especialistas en salud mental, psicopedagogos, psicólogos, médicos
psiquiatras y neuropediatras, combinando técnicas de manejo de conducta en
casa y en el colegio y farmacoterapia.
DuPaul y Power afirman que intervenciones
farmacológicas aisladas no normalizan el rendimiento de los niños, que
necesitan además otros procedimientos. La intervención autodirigida consiste
en adquirir mayor control sobre su conducta para potenciar la independencia;
con ello necesitará menos apoyo de padres, profesores o compañeros. Cuando
un niño diagnosticado con TDA tiene además un Trastorno del Aprendizaje, su
rendimiento podrá mejorar si en el proceso terapéutico se implican:
profesores, padres, compañeros y alumnos (DuPaul y Power, 2003).
En este tratamiento interdisciplinar De la
Rosa (2004) considera que el registro diario de las acciones es una de las
técnicas más importantes para modificar la conducta; labor tanto de padres
como de maestros. El aspecto educativo es básico en el manejo de los niños
con TDAH, ya que coexisten frecuentemente con trastornos de aprendizaje.
El tratamiento cognitivo-conductual
beneficia a todos los niños con TDAH en general (Presentación, 1995).
El autocontrol también es una variable
trascendental en los niños con Trastorno por Déficit de Atención con
hiperactividad. Entrenándolos en técnicas de autocontrol, incrementan, según
Soriano (1998) la autorregulación. Este autor apunta la necesidad de
trabajar estos aspectos en el mismo contexto en el que se dan (casa,
colegio). Señala que las intervenciones psicosociales más efectivas
para los niños hiperactivos son el manejo sistemático de contingencias del
comportamiento, las adaptaciones educativas y las técnicas
cognitivo-conductuales.